bow handmade dress

handmade dress #4

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Lo sé. Guardo las cosas durante demasiado tiempo. Es uno de mis defectos, o una de mis virtudes. Puede que haga más tres años que confeccioné the bow handmade dress. Pero no ha sido hasta ahora cuando he decidido compartirlo. La vida da muchas vueltas.

Detrás de este vestido se esconde una historia curiosa que quiero contar. El diseño lo imaginé con mucha facilidad cuando empecé a coser, con la ayuda de mi madre. Ella me ayudó a hacer realidad las ideas que salían de mi cabeza. Y a hacer bolsillos por primera vez.

Poco a poco fuimos montando este sencillo vestido de lazos en los hombros que tantas ganas tenía de terminar. Pero por caprichos del destino, me mudé repentinamente a Holanda. Y con este gran cambio en mi vida, dejé mi aprendizaje en la costura y mis proyectos a terminar en España. Por aquellos tiempos usaba la vieja máquina de coser de mi madre: un aparatejo de los 80 pesado y ruidoso, pero que estuvo a la altura de mis manos inexpertas. A día de hoy sigue en marcha.

No fue hasta uno de mis viajes exprés de vuelta a casa que decidí ponerme manos a la obra. Y terminar este vestido celeste que mi madre no había querido terminar por mi. Gracias. En el fondo, me daba pena haberlo dejado olvidado durante tanto tiempo. Tan solo le faltaba abrir los ojales de la espalda y coser los botones. El resto estaba todo hecho.

El invierno me impidió usarlo, debía esperar a días más cálidos. Mi vestido hecho a mano se coló en mi maleta y se vino a Holanda, pero no ha sido hasta este verano que he decidido sacarlo del armario. Había intentado combinarlo en anteriores ocasiones, pero nunca encontré el momento. Era una asignatura pendiente.

Mi sorpresa fue ver cómo este vestido que tanto me había costado terminar y que tanto tiempo se había llevado guardado, de repente encajaba. Una mañana soleada me decidí a sacarlo y me hizo inmensamente feliz. Por fin todo tenía sentido.

Never stop doing what makes you happy…

De buenas a primeras cogí mi maleta  y volé, sin saber cuando regresaría. Muchas cosas quedaron por hacer, pero nunca es tarde.

Me hicieron falta más o menos dos años en este país extranjero para asentarme y sentirme lo suficientemente segura para continuar con mi sueño de seguir aprendiendo el arte de dar puntadas. Así, un 1 de junio de hace ya algún tiempo me decidí a hacerme con una bonita máquina de coser. Mi primera máquina de coser. Fui la persona más feliz del planeta llevando la enorme caja sobre mi bicicleta en aquel soleado día. I’m back!

m a r i q u i t i n a

3 Comments

  1. Juan Ant. Rendón

    Jajajajajaja, me encantas tú más que el vestido y eso que el vestido es precioso.
    Te quiero mucho.

    PD
    Mami dice que también.

  2. Jo

    Me gusta cómo cuentas las historias de tu vida creando nuevas memorias y haciéndonos imaginar cómo fue el camino.

    Un beso sis!

  3. Leonor Guerrero Barrios

    Me ha gustado mucho todo
    El vestido te queda de maravilla
    Y el comentario es la pura verdad
    Muuchos besitos

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